Especie en peligro de extinción: el creativo lógico

Resulta difícil, e incluso puede sonar ilógico asociar estas dos palabras, creatividad con lógica, fisiológicamente sabemos que incluso nuestro cerebro divide estas dos actividades, al grado que un hemisferio utiliza más la lógica y el otro la creatividad, sin embargo la creación de contenidos , el desarrollo de nuevas tecnologías, o cualquier tarea que implique crear algo nuevo sin duda requiere la lógica.

Las últimas semanas me he cuestionado, en exceso tal vez, el futuro de mi carrera profesional, quizá sólo sea una crisis existencial momentanea o una crisis provocada por la cantidad de sin sentidos que he encontrado recientemente, donde a aquel que se esfuerza se le ignora y a aquel que alardea de ser un «experto» sin serlo se le respeta e incluso se le venera.

Anita la estresada

Comenzaré por hablarles de «Anita» , pensemos en Anita como un personaje ficticio que mi mente inventó de casos reales, me he cuestionado mucho cómo alguien que se encuentra en la industria del diseño gráfico y que se encuentra trabajando en áreas de creación al 100%, puede dar por hecho que no necesita curiosidad o que no necesita aprender algo nuevo.

Con todo este discurso de análisis me dirijo a lo siguiente: ¿cómo esperamos crecer profesionalmente si no estamos dispuestos a aprender nada nuevo? Pues bueno, este es el caso de Anita, quien tras sólo realizar una infografía mensual durante «años» en una empresa, entra en un estado de estrés catastrófico al enfrentarse a una nueva área del trabajo en la que se le pedía al menos dos o tres tareas semanales, sí, algunos de ustedes pensarán «esto es ilógico me dedico al diseño y todo el tiempo tenemos una carga de trabajo monumental», por años he experimentado el verdadero estrés laboral, el verdadero rechazo de ideas, donde el primo del vecino que «le sabe al diseño» es quien terminará «resolviendo» la situación por lo que sí Anita realmente no sabe lo que es el verdadero estrés.

El caso de Anita en realidad puede ser poco relevante ya que existen muchos que se hacen llamar «diseñadores» cuándo lo único que saben hacer es abrir Adobe Illustrator, descargar algunos Templates de Freepik y customizarlos para presentarlos a clientes; el problema en realidad no es como cada diseñador decida llevar su carrera, el problema en realidad viene en como no nos interesa el hecho de qué nuestras acciones laborales se reflejan y tienen consecuencias.

En artículos anteriores ya he hablado sobre el por qué un profesional del diseño se pregunta y se cuestiona constantemente «¿por que no puedo encontrar otro trabajo?», las razones son muchas, si hay una crisis mundial, si puntualmente hablando de nuestro país México hay una crisis laboral y en temas de creatividad, de diseño y de innovación la crisis es aún mayor por la ausencia de esta cultura y de la valoración de este tipo de disciplinas, pero al quitar estos elementos del medio, la realidad es que si a ti te han rechazado mucho como diseñador gráfico, deberías empezar a pensar que es momento de dar el siguiente paso para cambiar esta situación.

La aguja en el pajar

Recientemente, estando en la búsqueda de un diseñador, me he enfrentado a una muy triste realidad, darte cuenta que hay «diseñadores» a los que ni siquiera les importa tener un portafolio, que tranquilamente envían sólo un enlace hacia su Google Drive, donde sus artes no están ni organizados por carpetas y eso lo hacen llamar su portafolio profesional.

Me enfrento incluso la ignorancia de pensar que cuando busques un perfil de diseñador Junior tienen derecho de no tener un portafolio, ¡¡¡no hay nada más alejado de la realidad!!! yo incluso como estudiante tenía un portafolio listo para presentar, aunque fuera para las prácticas profesionales, y no hablo de que yo sea perfecta, hablo de un estándar básico para un diseñador gráfico, como pretendes que una empresa sepa que tienes la capacidad diseñar para ellos si no puedes ni diseñarte a ti mismo. Y la verdadera tristeza viene después de ver todo eso y darte cuenta que a pesar de que tus seas lo opuesto, a pesar de ser esa aguja difícil de encontrar en el pajar eres total y completamente prescindible para cualquier organización…

Y si eso fuera poco una breve, real y chistosa historia: recientemente alguien me dijo «no sabía que conocieras tanto del proyecto, como sólo eres la diseñadora pues…»…culturalmente somos un perfil que no vale mucho, porque creen que no sabemos mucho y encima algunos profesionales «inmaduros» solo ayudan a reafirmar esta aseveración.

El falso profeta

Esto me lleva al tercer caso que inspiró este artículo, entre los profesionales de la creatividad, llámense diseñadores, publicistas, mercadólogos, etc., encontramos falsos profetas, es decir personas que se hacen llamar «expertos» cuando su única experiencia está en recitar al pie de la letra pautas que grandes instituciones han dictado. No me mal entiendan, sé que hay grandes documentos que se han creado por una razón y esa razón es marcar la pauta en la creación y elaboración de ciertos soportes, pero tener una guía no significa que sea algo que se deba cumplir paso a paso y sin cuestionar nada, ya que esto implica sacrificar calidad, originalidad e incluso resultados.

Hace poco leyendo la guía de colores de Pantone, una parte bastante importante en ella te aconseja que no tomes esto como una guía inviolable, establece que se puede manejar y mejorar de acuerdo al tipo de proyecto. Viniendo de una institución líder en cuanto a catálogos de color, pensaríamos que las reglas que establecen respecto al manejo de paletas son la ley, y resulta importante destacar que ellos mismos aconsejan tomar esto solo como punto de partida para lo que la creatividad del creador (perdón por la redundancia) pueda generar.

En este sentido deberíamos entender que también ciertos estándares que marca el mercado o que marcan ciertas empresas tecnológicas son únicamente un punto de partida, pero dependerá de ti y de tu sentido común, de tu criterio, y de tu intelecto el tomarlo como como lo que es, una simple base de creación y no como una regla que bajo ninguna circunstancia debes romper, no por nada existe esta frase famosa de «para romper las reglas primero debes conocerlas». Y conocerlas no es solo recitarlas como un lorito parlante.

La extinción

El resultado de estos tres casos recientes en los que he estado involucrada me ha dejado mucho que pensar, por un lado, cómo podemos seguir fingiendo ser profesionales apegándonos a un texto, a una guía, a una moda, con tal de no tener la necesidad de desarrollar una conciencia y criterio propios. Cómo llegamos a este punto donde al paso de los años en vez de ser mejores profesionales gracias a la cantidad tecnología que tenemos disponible, decidimos que el uso de la tecnología debe ser dejar que la tecnología lo haga por nosotros, aunque eso implique un retroceso intelectual inmedible que nos conduce a la extinción de la profesionalización de la creatividad.

Mis artículos normalmente llevan reflexiones que concluyen en conocimientos prácticos, esta vez y en función de los tres casos que te he platicado poco es lo que puedo concluir, mucho tal vez es lo que puedo aconsejar, pero claro sólo desde mi perspectiva de 19 años trabajando en la industria del diseño gráfico, del marketing y del diseño de experiencias digitales.

Comencemos por un consejo

Si estás estudiando diseño gráfico, o si tienes la intención de hacerlo o si ya lo eres, considera que no puedes asumir que un diseñador gráfico es alguien que sabe dibujar bonito, las habilidades de ilustración nada tienen que ver con esto, como ejemplo (aquí va una anécdota más) la semana pasada conocí una «diseñadora» que imparte un taller digamos de «artes plástica» pues bueno en vez de enseñarnos algo nuevo, el 40% del taller se lo llevo en hablarnos de ella y de cómo odió trabajar en agencias y de como lo suyo era ilustrar pero bajo su inspiración propia y por eso odiaba como las marcas no le permitían esa libertad, si piensas que ella tiene razón, te diría que estás en el camino incorrecto, tú no eres un diseñador gráfico, tú eres un artista gráfico; el artista gráfico puede ilustrar e incluso diseñar a placer y puede hacer única y exclusivamente cosas que le inspiren o lo representen, porque no le debes explicaciones a nadie ya que lo haces por satisfacción personal.

Si te vas a dedicar a la industria del diseño gráfico o a la industria la publicidad y el marketing, todo lo que generes inevitablemente debe formar parte de las necesidades de otro y este otro es la marca, el consumidor, el cliente e incluso hasta tu propio jefe; comienza por ubicarte, el problema no es la industria, el problema es que tú piensas que puedes trabajar por inspiración propia y hacer lo que se te dé la gana, cuando en realidad lo que necesitas hacer es trabajar para satisfacer las necesidades de comunicación visual de otra persona que no eres tú.

Si eres de esas personas que googlea a la perfección y memorizas todas las reglas y fundamentos que te encuentras para hacerte llamar «experto» y sabes recitarlos al pie de la letra, te tengo una noticia, eso no significa seas superior a otros y eso no significa que un diseñador gráfico no pueda saber más que tú, un diseñador gráfico debe saber las necesidades de su cliente, las necesidades de la marca, las necesidades de la industria y las necesidades de su consumidor final, y todo este análisis de comportamientos lleva al diseño gráfico a ser, no sólo una actividad creativa si no una actividad plenamente lógica.

Y para terminar…

Con este discurso de lo bueno y lo malo en la industria de la creatividad y para dar sentido al título de mi entrada, tras muchas reflexiones no llegue a concluir nada, lo único que he logrado entender, es que dependiendo del bagaje cultural de cada persona, será la experiencia que comparta y que transmita a través de sus creaciones, lamentablemente el diseño gráfico se malinterpreta y se piensa como una actividad 100% creativa, de tal suerte que los propios «diseñadores» creen que no tienen ninguna obligación de actuar de manera lógica, diligente e inteligente, estamos cayendo en un círculo vicioso en el que nos quejamos de lo que el mundo no nos da y sin embargo no estamos dispuestos tampoco a cambiar el mundo o a construir el mundo que realmente queremos.

Un diseñador exitoso será aquel que sepa usar la lógica, que sepa usar el sentido común, que sepa aplicar la teoría del diseño, aquel que sepa cómo satisfacer las necesidades de todos los personajes que he mencionado anteriormente y que por encima de todo eso tenga tiempo de hacerlo de manera creativa…y ese tipo de diseñador que describo sin duda está en peligro de extinción.

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